La directiva de hábitats: objetivos
El principal objetivo de la Directiva de hábitats consiste en preservar o mejorar el estado de conservación de los hábitats - naturales y de especies - considerando que la suma de las influencias que actúan sobre un hábitat natural y sus especies típicas puede afectar a su distribución natural, estructura y funciones a largo plazo.
El estado de conservación de un hábitat natural es "favorable" cuando:
- Su área de distribución natural y las zonas cubiertas se mantienen estables o aumentan, y
- La estructura y las funciones específicas que son necesarias para su mantenimiento a largo plazo existen y es probable que sigan existiendo en un futuro previsible, y
- El estado de conservación de sus especies típicas es favorable.
Por otro lado, el estado de conservación de una especie es la suma de las influencias que actúan sobre la especie en cuestión y que pueden afectar a la distribución y abundancia a largo plazo de sus poblaciones. El estado de conservación se considerará "favorable" cuando:
- Los datos sobre la dinámica de población de la especie en cuestión indican que se mantiene a largo plazo como componente viable de sus hábitats naturales, y
- El área de distribución natural de la especie no se está reduciendo ni es probable que se reduzca en un futuro previsible, y
- Existe, y probablemente seguirá existiendo, un hábitat suficientemente amplio para mantener sus poblaciones a largo plazo.
Una de las mayores contribuciones al estado de conservación de especies y hábitats es la protección de los corredores ecológicos. Sin ocupar demasiado espacio, los corredores transforman un conjunto de lugares aislados en una verdadera red que permite virtualmente a las especies presentes en la zona circular entre puntos desconectados y a veces distantes, beneficiándose de áreas de dispersión exponencialmente mayores. El mantenimiento o la restauración de los corredores ecológicos es, por tanto, un objetivo esencial de la red Natura 2000.