Introducción
Además de las amenazas que suponen para la biodiversidad el cambio de uso del suelo y el cambio climático, otra causa importante de pérdida de biodiversidad son las especies invasoras. Especies foráneas de rápida propagación y gran resistencia, extremadamente bien adaptadas a las distintas condiciones ambientales, entran en competencia, depredan o transmiten enfermedades a las especies autóctonas, apoderándose del espacio y los recursos y alterando los hábitats. El alcance del impacto de las llamadas especies exóticas invasoras es cada vez mayor debido al aumento del transporte internacional (globalización del comercio, los negocios y el turismo) y también al cambio climático, que modifica los patrones de distribución de las especies, favoreciendo el predominio de unas pocas especies más fuertes que adoptan un comportamiento invasor y generan un grave impacto adverso sobre la biodiversidad y la pérdida de servicios ecosistémicos.
Este es el contexto en el que la UE se vio impulsada a adoptar el Reglamento 1143/2014, de 22 de octubre de 2014, sobre prevención y gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.