Retos y modus operandi
El tráfico de especies silvestres implica el comercio ilegal, el contrabando, la caza furtiva, la captura o la recolección de especies amenazadas, especies silvestres protegidas (incluidos animales o plantas sujetos a cuotas de recolección y regulados por permisos), derivados o productos de las mismas. Sin embargo, no existe una definición universalmente aceptada del término y las distintas jurisdicciones y organizaciones emplean una terminología diferente. Las organizaciones internacionales, como la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y los delitos (ONUDD) e INTERPOL, utilizan el término "delitos contra la vida silvestre y los bosques" para "referirse a la captura, el comercio (suministro, venta o tráfico), la importación, la exportación, el procesamiento, la posesión, la obtención y el consumo de fauna y flora silvestres, incluidos la madera y otros productos forestales, en contravención de la legislación nacional o internacional. En términos generales, los delitos contra la vida silvestre y los bosques consisten en la explotación ilegal de la fauna y flora silvestres del planeta".
Hay muchas razones por las que el tráfico de animales sigue tan extendido, pero se considera que una de las principales es la pobreza. Esta industria proporciona cierta estabilidad y, debido a la gran demanda de estos artículos de lujo, se espera que los cazadores reciban una buena compensación. Otro aspecto que permite que esta industria continúe es la demanda de productos específicos "de origen animal". Las personas que proporcionan ingresos a los cazadores furtivos buscan comprar artículos de lujo como pieles de animales, marfil o incluso medicinas obtenidas de ciertos animales.
Si bien existe una gama considerable de penas disponibles, otra cuestión es qué penas se imponen realmente a las personas condenadas por delitos relacionados con el tráfico de especies silvestres. Las disposiciones legales suelen prever una gama de penas dentro de la cual pueden fijarse las condenas. Las leyes nacionales sobre penas y las directrices para el establecimiento de diretrices o los códigos de derecho procesal penal suelen detallar una serie de factores agravantes y atenuantes que determinan la pena impuesta en casos individuales. Los factores respectivos y su uso varían según las jurisdicciones y los sistemas y tradiciones jurídicas.
Además, los agentes sobre el terreno son atacados regularmente por cazadores furtivos y organizaciones delictivas. Por ejemplo, durante la Operación Trueno (2020) coordinada por INTERPOL y la Organización Mundial de Aduanas (OMA), cinco agentes de policía y tres policías forestales del norte de Macedonia fueron atacados -dos de ellos gravemente heridos- mientras intentaban impedir actividades de tala ilegal.
La aplicación de las normas de la UE contra el tráfico de especies silvestres plantea numerosos retos.
La evaluación más completa hasta la fecha sobre los delitos contra la fauna y la flora silvestres en Europa, la ofrece el proyecto LIFE SWiPE, que revela la falta de vigilancia y de prioridades políticas para contrarrestar este fenómeno. Según el informe, la matanza ilegal de animales silvestres, el uso de cebos envenenados o de métodos y equipos de caza prohibidos, y el comercio ilegal de especies silvestres fueron los delitos más comunes en 11 países europeos. Aunque se denuncian, muchos delitos contra la vida silvestre no son perseguidos. Por término medio, el 60% de las denuncias por delitos contra la fauna y la flora silvestres recibidas por la fiscalía no dieron lugar a diligencias que desembocaran en procesos judiciales. La sanción más frecuentemente aplicada fue la suspensión de la pena de prisión. El estudio también destaca las mejores prácticas de toda Europa que podrían impulsar la persecución de estos delitos. Unidades policiales especializadas, el uso de tecnología como drones o GPS para el seguimiento de especies amenazadas, o el adiestramiento de perros rastreadores para detectar envenenamientos y delitos contra la fauna silvestre han mejorado la detección e investigación de estos delitos. Aunque ninguna población animal se libra de esta amenaza, el jilguero es la especie más atacada según el informe. Este diminuto pájaro ejemplifica las múltiples actividades delictivas que asolan la fauna europea: se le mata para obtener comida "de lujo" en Italia, es objeto del "turismo de caza furtiva " en Serbia, se comercia ilegalmente con él hacia Oriente Próximo desde Ucrania o se captura como animal de compañía en España. Otras víctimas frecuentes de los delitos contra la fauna silvestre son las especies amenazadas de aves rapaces, que son objeto de cebos envenenados, y los grandes carnívoros, como osos, lobos o linces.
La evaluación del Plan de Acción de la UE de 2016 puso de manifiesto que el tráfico de especies silvestres se ha convertido en una prioridad mayor para una amplia gama de responsables políticos, organismos encargados de hacer cumplir la ley y partes interesadas en la UE y en todo el mundo. Se constató que el Plan de Acción era exhaustivo y flexible, lo que dio lugar a un aumento de las medidas de aplicación de la ley, la coordinación y la cooperación, y en conjunto apoyó la lucha de la UE contra el tráfico de especies silvestres.
Aunque se ha avanzado a buen ritmo en la mayoría de las 32 acciones del Plan de Acción, la evaluación puso de manifiesto que la UE y los Estados miembros deben intensificar sus esfuerzos para hacer frente a los nuevos retos.
Entre ellos figuran:
- Las especies objeto de comercio y las rutas comerciales evolucionan con el tiempo,
- el impacto del tráfico de especies silvestres en las comunidades locales,
- las conexiones entre el comercio de animales silvestres y la propagación de enfermedades zoonóticas,
- el aumento del comercio en línea y el uso de los servicios de pequeña paquetería, y
- falta de capacidad en muchos de los organismos y autoridades competentes, agravada por la reciente pérdida de ingresos procedentes del turismo de vida salvaje debido a la pandemia y las restricciones correspondientes.